Al césar lo que es del césar

Oncólogos, Cardiólogos y Hematólogos establecen en la Revista de la  Sociedad Española de Cardiología un Consenso para evaluación, prevención, monitorización y diagnóstico precoz de la cadiotoxicidad por fármacos. El texto considera que "Actualmente la ventriculografía isotópica no se debe considerar de elección para monitorizar tratamientos onco-hematológicos, por el riesgo que conlleva la radiación ionizante", afirmación extraída de las recomendaciones del 2016 ESC Position Paper on cancer treatments and cardiovascular toxicity de la  European Society of Cardiology, publicado en Eur Heart J. 2016;37:2768-801

El Grupo de Trabajo de Cardiología Nuclear de la SEMNIM reclama el  importantísimo papel de la ventriculografía isotópica en la detección de cardiotoxicidad contestando en la misma publicación con argumentos a favor de la técnica isotópica:

  • No se aporta ninguna referencia específica que apoye dicha afirmación.
  • Hay importante evidencia científica que establece que la ventriculografía isotópica es el patrón de referencia en la valoración de la cardiotoxicidad secundaria a quimioterapia.
  • La técnica basada en métodos no geométricos carece de los errores de otras técnicas diagnósticas, debido a cambios de la morfología ventricular o alteraciones de la movilidad regional.
  • Menor variabilidad intraobservador e interobservador que la ECO.
  • No se han descrito datos de cáncer inducido por la exposición a la radiación en estudios de cardiología nuclear. La radiación de una ventriculografía equivale al fondo natural de 3 a 6 meses. La incidencia natural del cáncer excede la tasa teórica del supuesto cáncer radioinducido, y es inferior que la incidencia debida a radiación de fondo.
Desde aquí queremos añadir que, además, la guía de la European Society of Cardiology única cita que utilizan los autores del Consenso para excluir la ventriculografía isotópica del manejo de la cardiotoxicidad, dice literalmente:
"Strategies for screening and detection of cardiotoxicity include cardiac imaging [echocardiography, nuclear imaging, cardiac magnetic resonance (CMR)] and biomarkers (troponin, natriuretic peptides). The choice of modalities depends upon local expertise and availability, and several important core principles should be considered:

  • The same imaging modality and/or biomarker assay should be used for continued screening throughout the treatment pathway. Switching between modalities or assays is strongly discouraged.
  • Modalities and tests with the best reproducibility are preferred.
  • Imaging modalities that provide additional relevant clinical information are preferred (e.g. right ventricular function, pulmonary pressures, valvular function, pericardial evaluation).
  • High quality radiation-free imaging is preferred, if available.
The precise timing and frequency of imaging and/or biomarker sampling will depend upon the specific cancer treatment, total cumulative dose of cardiotoxic chemotherapy, delivery protocol and duration and the patient's baseline cardiovascular risk"


"Nuclear cardiac imaging

Evaluation of LV function using multigated radionuclide angiography has been used for years to diagnose chemotherapy-induced cardiotoxicity with good accuracy and reproducibility104 and few technical limitations. However, it is constrained by radiation exposure and provides only limited additional information on cardiac structure and haemodynamics. As echocardiography and multigated radionuclide angiography have different reference values, the same technique should be performed for baseline and follow-up studies"

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